lunes, 11 de abril de 2016


"¡QUÉ ÉXITO DE FUNCIÓN!"


Era viernes, y como muchos venía arrastrando el cansancio que caracteriza al día. Final de semana, que invita al descanso y al ocio. Dejas aparcadas muchas cosas en la lejanía y decides sumergirte de nuevo, después de muchos meses en mi caso, en la magia del teatro. Torrearte estrenaba. No podía faltar.

Soy amateur y mis aptitudes tal vez no sean las más adecuadas para hacer una crítica profesional. Ésta tampoco pretende ser ni siquiera una crítica. Pero soy espectadora fiel de esta ya veterana asociación de aficionados llamada Torrearte. Un grupo de personas con gran potencial y un enorme deseo de hacer lo más difícil de las artes escénicas, «entretener». 

Podría empezar diciendo que esperaba un éxito de función, pero lo que me encontré fue una sorprendente y delirante "Ruina de función".  La obra no sólo fue un pasatiempo, no sólo entretenida, fue mucho más. Podría seguir diciendo que esperaba una obra amable, amena y distendida, pero me encontré con una obra grande. Grande el trabajo de unos actores sin pretensiones, grande la escenografía, grande el guión e inmensa la dirección de quien ama la escena, y se le nota. Jaime Laorden nos sumergió en las "tripas" del teatro, y en las entrañas de "su teatro" y nos deleitó con un espectáculo que nada tenía que envidiar a cualquier otro.

"Qué ruina de función" resultó ser una obra hilarante, excelentemente bordada con hilo fino y sutilmente tejida para construir algo sólido, profesional y atrevido. 

El mérito del teatro está en enseñar lo que no se ve y no mostrar todo lo que esconde. Meses de ensayos, de trabajo altruista y de ilusión regalaron al espectador una sonrisa que tardó mucho en desaparecer. Aún vibran las butacas del teatro, y esperan vacías a que pronto Torrearte nos vuelva a deleitar con su impecable "savoir faire".

Con especial cariño al Director, mi más sincera enhorabuena para Torrearte y para "Qué ruina de Función" (1 de abril de 2016).


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